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AGRIDULCE: EL ABANDONO DEL CAMPO, PROVOCA LA PÉRDIDA DE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA.

 

 

-AGRIDULCE: -EL ABANDONO DEL CAMPO MEXICANO.

-LA DEPENDENCIA ALIMENTARIA EN NUESTRO PAÍS RONDA EL 50%.

 


AGRIDULCE, EXPRESIONES Y MÁS.
Por el Mtro. José A. ORDÓÑEZ González.

Se avecina una crisis alimentaria en México, al tener en la actualidad una dependencia en este sector de alrededor del 50 %. Sin duda que esta situación es generada por el abandono al campo que data de alrededor de 34 años.

Solo entre los años 2021 y 2022 se dejaron de sembrar 6 millones de hectáreas de tierra agrícola, aunado que este este año se incrementó 30 %  el precio de fertilizantes y agroquímicos, las importaciones de granos básicos crecieron y la dependencia alimentaria ya ronda 50 por ciento.

El campo está en una situación crítica, ya que además de los factores mencionados, la sequía ha retrasado las siembras del ciclo agrícola primavera-verano, y se han afectado los aspectos económicos derivados de la pandemia de covid-19 y de la guerra en Ucrania.

Se necesita un aumento de al menos el 13 % ($ 47 mil 705 millones de pesos) en el presupuesto del Programa Especial Concurrente, para que pase de $ 365 mil 700 millones a $ 413 mil 405 millones.

Varias agrupaciones de comunidades agrarias, solicitaron  al gobierno federal y la Cámara de Diputados, que el presupuesto de los programas del campo  se incremente 10 %  para todos sus componentes, a fin de recuperar su valor perdido por la inflación, más un  3 % para importantes actividades que el gobierno ha dejado de apoyar.

Mientras la crisis afecta tanto a productores como a consumidores, el gobierno ha dejado de apoyar las actividades del campo, reduciendo su participación en subsidios de carácter asistencial.

En ese tenor, se requiere urgentemente que el gobierno federal destine nuevamente recursos a aseguramiento y financiamiento rural; precios de garantía para productos básicos y estratégicos; desarrollo de zonas áridas; apoyo a la mujer rural y a la población rural sin tierra; desarrollo de capacidades y fertilizantes.

En materia de Fomento a la Agricultura, Ganadería, Pesca y Acuacultura, resulta indispensable aumentar su presupuesto a 5 mil millones de pesos.

Por lo que el programa Producción para el Bienestar debe aumentar sus recursos para reincorporar a productores que se han dado de baja por problemas administrativos e integrar a quienes nunca lo han recibido.

En la opinión de la especialista Blanca Aurora Rubio Vega, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, La situación del campo mexicano es muy grave, principalmente porque es un sector que ha sido abandonado e incluso no se ha impulsado una política de aliento productivo.

Los integrantes de una gran mayoría de las  comunidades rurales aducen que los últimos gobiernos del PRI -PAN y ahora incluso el de la 4T. han preferido importar de Estados Unidos alimentos abaratados que promover la producción interna.

Con esa política de abasto alimentario, se han caído  los precios de las semillas y ha provocado que no sea rentable estimular la producción. Por ende, nos hemos convertido de un país exportador a importador de granos básicos.

La académica RUBIO VEGA señala que en la actualidad importamos alrededor del 84 % del arroz, 31 % del maíz, 64 % del trigo y 98 % de la soya, cuando en los años 60 fuimos un país exportador de granos básicos.

Sin duda alguna que, ante esta realidad, el sector más resentido han sido los pequeños productores rurales, porque no han tenido nulos apoyos del gobierno.

En un gobierno que se promociona con el slogan de “la transformación”, la población rural y lo agrario no tiene tanta relevancia. Más de 30 millones de mexicanos son víctimas de la crisis permanente del campo, que se agrava por el paulatino abandono gubernamental.

Hoy en día, la fórmula del gobierno es impulsar la dadiva social y no la acción concertada con los campesinos para fomentar el desarrollo integral de sus comunidades.

Están quebrados los sistemas de producción, con bajos niveles de competitividad, derivados de la fallida apertura comercial a las importaciones agroalimentarias que abarrotan el mercado interno y desplazan la producción de los campesinos enviándolos a la miseria y marginación social.

Luis Gómez Garay, presidente de la Unión General de Obreros, Campesinos y Popular refiere que millones de hombres y mujeres del campo están colapsados y con su quiebra, las comunidades rurales entraron en una crisis permanente que los mantiene en la miseria, en la marginación y en el abandono.

Lo que observamos es que la producción rural no tiene estrategias de financiamiento, fomento productivo, canales de comercialización, infraestructura para dar valor a nuestros productos, almacenamiento, aseguramiento, asistencia técnica, transferencia tecnológica ni muchos otros instrumentos que debieran fomentar la producción del campo y aumentar su rentabilidad.

Sin embargo, lo que tenemos es un sistema de producción rural que está diseñado para dar migajas de su valor a los productores primarios del campo, mientras los intermediarios lucran cada día con los productos agrícolas ante la displicencia de las autoridades federales.

Las comunidades rurales no ven a corto plazo perspectiva de desarrollo ni siquiera para combatir los estragos de la pobreza. Lo único rentable es lo que se exporta y no lo que alimenta a los mexicanos.

De esta manera los pueblos, comunidades y ejidos, son el sector social más atrasado de la nación, no obstante que fue  la población rural, la que luchó por el zapatismo, donde se concentra la pobreza más recalcitrante del país, la que los gobiernos abandonaron a su suerte.

No se requiere ser ciego o voltear simplemente a otro lado para no ver la decadencia del México rural o simplemente eludir la responsabilidad con ese México donde 30 millones de personas viven del trabajo del campo y otros 18 millones, de labores relacionadas con la producción rural.

Otro tema importante a destacar es que continúan abandonados los expedientes agrarios en las bodegas de las instituciones agrarias, hoy totalmente desmanteladas, porque no tienen la menor intención de solucionar los problemas de tierras, ante el abuso de los señores del dinero que cometen en contra del desamparado y jodido.

Con todo y la transformación del país, al menos en el sector rural y agrario no hay estrategias para modernizar la producción ni nacional ni regional. No existe un programa serio de combate de estructura a la pobreza. Y la regresión ya se manifiesta con el incremento de las importaciones agroalimentarias y con ello se acrecienta la pobreza de nuestras comunidades rurales.

A mis diez lectores les comento que, en este caso, las autoridades deberían impulsar un mejor presupuesto, fortalecer todas las áreas de capacitación, sobre todo de crédito y financiamiento que ha bajado mucho, e incluso de las aseguradoras para que permitan que la producción agrícola sea rentable. Si no sucede esto cada día veremos más hectáreas sin sembrar, en el abandono total.

Otro de las cosas que se deben de atender, es evitar que sigan entrando productos a precios de bajo costo que compiten con los nacionales. Con estas acciones, podremos recuperar la soberanía alimentaria, haciendo producir el campo mexicano y dando la oportunidad a los ejidatarios y pequeños propietarios a tener una vida digna en sus comunidades.

Desde luego que esta solución debe sr integral, por lo que resulta indispensable un incremento presupuestal importante al sector agropecuario del país.

Lo AGRIDULCE de este tema, es que debemos reconocer que en el México rural existen 32 mil 154 núcleos agrarios que integran la propiedad social de la tierra. Representa más de la mitad de la nación, donde a más de un siglo de lucha zapatista, la justicia agraria no llega a miles de comunidades rurales. Se les abandona con el desdén gubernamental desde hace más de 34 años.

¿Por qué repartir migajas a los campesinos y ejidatarios cuando ellos son capaces de hacer producir al campo mexicano, contribuyendo en la recuperación de la soberanía alimentaria?

Al final, siendo propositivos bien podría aplicarse parte de los excedentes petroleros que el gobierno percibe para apoyar al sector agrícola y, de esta manera apoyarlos, amén que con ello se dignifica la lucha zapatista de esas comunidades rurales; es ahora o nunca. ¡HE DICHO ¡

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