• Vie. Sep 4th, 2026

TV OMAX

Despertando Conciencias.

Agua que llega a Tampico: de la bocatoma a la exigencia de medir trihalometanos

Poradmin

Ago 8, 2026

Hoy, más que una “fuga”, lo que se cuestiona es el origen: la ruta por la que el agua cruda del sistema de captación llega a los hogares del norte de Tampico, Madero y Altamira. Desde la bocatoma Laguna de la Puerta, en el norte de Tampico, en el límite con Altamira, el sistema administrado por COMAPA Sur toma el agua por el canal El Bartolo, la conduce a la planta de tratamiento y, a partir de ahí, la distribuye en una zona que incluye a Tampico, Madero y Altamira.

De acuerdo con el planteamiento, la preocupación principal no es solo la capacidad operativa del sistema —que se describe con un volumen de alrededor de mil litros por segundo, de los cuales se reportan cerca de 900 en operación—, sino el estado del canal. Se señala que el canal estaría azolvado, que el agua presentaría un tono amarillento y que en los costados existirían zonas con agua oscura estancada. El argumento que acompaña a esa observación es que, ante lluvias intensas y elevaciones del nivel, existe el riesgo de que condiciones de contaminación “de allá” terminen impactando “acá”, sin que exista una garantía pública verificable que lo descarta.

En ese contexto, el texto también busca separar dos ideas que suelen confundirse. Se afirma que el cloro es un desinfectante eficaz: su función es inactivar bacterias y virus, y se recuerda que la desinfección con cloro ha sido determinante para disminuir enfermedades históricas como cólera y tifoidea. Sin embargo, se subraya que la desinfección no equivale a “limpieza”: el cloro no elimina por sí mismo toda la materia orgánica, los metales o la basura química presente en el agua cruda.

El señalamiento gira entonces hacia un punto técnico: cuando el agua contiene mucha suciedad orgánica, el cloro se consume más rápido y, al reaccionar con esa materia orgánica, pueden formarse subproductos como los trihalometanos. En el relato se cita que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica al cloroformo y al bromodiclorometano en el Grupo 2B (posibles carcinógenos). También se mencionan resultados de un estudio reciente en Environmental Health Perspectives (2025) que reporta asociaciones con cáncer de vejiga y colorrectal ante exposiciones prolongadas.

Aun con esa explicación, el autor marca un límite: la evidencia se describe como “sugestiva”, no como una demostración de que el agua de Tampico provoque cáncer. El énfasis se coloca en otro elemento: lo que sí puede y debe medirse. Aquí aparece la referencia normativa: se afirma que la NOM-127-SSA1-2021 establece que, si el agua se desinfecta con cloro, deben medirse trihalometanos. El reclamo, por tanto, no es solo sanitario, sino de transparencia y cumplimiento: “el dato existe” y, aun así, no se estaría viendo publicado.

La exigencia central que se plantea es concreta y mensual: que COMAPA Sur difunda en su página los análisis de calidad del agua. El texto propone que se publique la información mínima para que la ciudadanía pueda exigir y dar seguimiento, incluyendo el origen de la muestra (de dónde se tomó), el día del muestreo, el laboratorio responsable y los resultados, entre ellos cloro residual, bacterias, turbiedad y trihalometanos.

Para sostener el argumento de que publicar sí es posible, se mencionan ejemplos comparativos: en Coahuila, el SIMAS de Monclova publica estudios de calidad por año; y en Guadalajara, el SIAPA difunde los análisis de sus plantas.

El mensaje final es una tesis en formato de exigencia pública: el agua que no se mide, no se cuida; y lo que no se publica, no se puede reclamar. En lugar de pedir dejar de tomar agua, el planteamiento busca elevar el estándar: exigir datos verificables para reducir la incertidumbre sobre lo que llega a la mesa de miles de personas.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *