-GATO BIRMANO.
Este pequeño compañero peludo es una especie de cruce entre gatos persas y siameses que destacan por tener las cualidades más admiradas de ambas razas: tienen un manto de color muy similar al siamés, pero con el pelo largo y sedoso de los persas.
Es considerado un gato sagrado por los sacerdotes de Kittah, en Myanmar.
Cuenta la leyenda que existía un templo donde vivía un monje con su gato blanco, en el que se resguardaba una estatua de oro de una diosa con ojos de zafiros.
Un día, unos bandidos asaltaron el templo e hirieron de muerte al monje. Su gato, llamado Sinh, se recostó sobre el cuerpo moribundo de su amo y rescató su alma, resguardándola en su propio cuerpo.
En aquel instante el gato se transformó: sus ojos se volvieron zafiros y su pelaje se volvió del color dorado de la estatua mientras que sus pies, en contacto con la túnica blanca del monje, quedaron blancos.
